Recordar es vivir

Hoy vamos a recordar los programas de  Humor que hicieron reír a muchos colombianos.

La radio fue el canal principal para la difusión de programas humorísticos. Caracol, RCN y luego Todelar incluyeron en sus parrillas a humoristas como Hebert Castro, Emeterio y Felipe los Tolimenses, Montecristo, Los Chaparrines, El Corcho y muchos más. Luego con la aparición de la televisión se incluyeron varios programas de humor.

Recordemos:

La Escuelita de doña Rita

Doña y Rita y su escuelita hace parte de los programas de humor que ha tenido la radio colombiana.

Cada mañana, los colombianos escucharon la emisión de uno de los programas radiales de humor más duraderos y recordados. Este programa, que se emitía en vivo desde el Radioteatro de Emisoras Nuevo Mundo, contó con importantes voces: la de Maruja Yepes como Doña Rita, la paciente profesora de la escuelita, la de Sofía Morales, como Sevelinda Parada,  la de Pepa Rendón en el papel de Pepa Pipo; la de Efraín Jiménez, el Bobo de la bobada grande;  y la de Armando Osorio Herrera como el Inspector Don Nianceno el bueno.

Aquellas voces, que atraían la atención de la audiencia colombiana, surgieron en su mayoría del radioteatro. Su tonalidad, capacidad de comunicar intenciones definidas son el resultado de la combinación del arte teatral en las tablas y frente a los micrófonos.

Doña y Rita y su escuelita hace parte de los programas de humor que ha tenido la radio colombiana. El género “humor” inició probablemente en 1935 con las imitaciones de voces que hacía Mario Jaramillo Duque, en radio Manizales.

Luego vendrían las voces de Raúl Echeverry (su alias era Jorgito), en la Voz de Pereira. En ese entonces surgieron el recordado Tocayo Ceballo y luego Montecristo. Vino también otro programa con gran audiencia: El tremendo juez y la tremenda corte.  Todo aquel, al igual que el de Doña Rita, era un humor que representaba y caricaturizaba a los personajes típicos de la sociedad colombiana.

Luego, en los años sesenta en plena turbulencia política, durante el Frente Nacional, y en medio de las fuerte disposiciones de censura radial surgieron los inolvidables espacios liderados por don Humberto Martínez Salcedo (recordado por su personaje Don Salustiano, de Sábados Felices): La tapa y El Pereque. Su fino y ácido humor causaba temor en los líderes políticos de mayor renombre.

Desde aquellos tiempos, el radioteatro y el humor fueron confundiéndose para hacer que hasta el día de hoy haya espacios en la radio que confunden con gracia (y a veces con vulgaridad, lastimosamente), los límites entre realidad y ficción.

 

Hevert Castro, el coloso del humor.

Conocido como El coloso del humor, era el hombre de las mil voces y quien que marcó un antes y un después en la forma de hacer humor en Colombia.

“El comienza sus actuaciones en Chile, luego pasa al Perú y más adelante en Ecuador. No sé cómo termina en Medellín donde lo escuché y de inmediato lo vinculamos a Bogotá, donde trabajamos por 25 años”, recordó el locutor Jorge Antonio Vega.

A inicios de los años 70, juntos iniciaron el programa La Hora Philips, de Emisoras Nuevo Mundo de Caracol, que fue uno de los más grandes éxitos de la historia de la radio colombiana.

Este uruguayo nació en la provincia de Treintaires, el 19 de mayo de 1926, y cuando llegó por primera vez a Colombia decidió radicase en el país, donde permaneció por espacio de 30 años.

Aquí conoció a la caleña Carmencita Valenciano, con quien contrajo matrimonio y en 1991 resolvió regresar su país natal.

Con una voz única, muchos lo recordarán por sus personajes inolvidables como Pobre Peraloca; el singular Don Prudencio; la torpeza de Contardo y la genialidad del matrimonio García y Pirula.

Dentro de la colección de Discos Fuentes se puede encontrar publicada una antología con los mejores momentos del humorista en Colombia.

 

Montecristo.

Guillermo Zuluaga Azuero, más conocido como Montecristo  nació en El Santuario, Antioquia el 10 de febrero de 1924 falleció el 17 de octubre de 1997 fue un actor y humorista colombiano, nombrado como mejor humorista de América.

Es quizá el más famoso cómico y humorista colombiano del siglo XX. Su carrera humorística comenzó después de prestar el servicio militar en la ciudad de Palmira, Valle del Cauca.

Sin cumplir los 16 años de edad ya era voluntario del ejército.

Para celebrar, el día de su salida de la milicia imitó públicamente, con un sentido muy cómico, a los altos mandos del batallón y a sus compañeros.

Contó chistes y se burló de todos. Gustó tanto su actuación que alguien lo invitó a la emisora Radio Cultural de la ciudad de Cali, al programa La hora de las variedades. La participación en el programa de Radio Cultural, en Cali lo marcó pues la silbatina del público le hizo transformar sus canciones por chistes, y las risas y sus deseos de ser médico en sed de aplausos.

Fue bastante popular por su programa de radio Las Aventuras de Montecristo en el que personificaba entre otros a Montoño, Montecristina y Montecristote, personajes que durante más de cincuenta años hicieron reír a los colombianos.

Puede decirse que el humor del departamento de Antioquia se divide en antes de Montecristo y después Montecristo y sus personajes se volvieron muy populares y eran tomados como referencia entre sus seguidores para contar chistes populares.

Entre ellos figuraron los siguientes personajes que representaban diferentes ámbitos de la cultura popular:

Montoño: Hermano de Montecristo, es típico bobo de pueblo pero con una malicia especial.

Montecristico: Sobrino de Montecristo, es el típico niño precoz que pone en aprietos todos con sus ocurrencias.

Montecristote: Hermano de Montecristo, afeminado y atrevido con los demás hombres, desprecia las mujeres.

Montecrisñato: Primo de Montecristo, es el tartamudo (gago) de la familia.

Montecristeso: Primo de Montecristo, es un malandrín.

Montecrispucho: Primo de Montecristo, es un tipo vicioso dedicado a fumar yerbas raras. Vive en otro mundo.

Son muchos más personajes, que hicieron reír a los colombianos desde el dial antioqueño, con todas sus ocurrencias, durante más de 50 años de humor simple y llano.

El primero de los más famosos programas radiales de Montecristo fue llamado “El Café de Montecristo”, un espacio de humor costumbrista originado en “La Voz de Antioquia” de la Cadena Radial Colombiana (Caracol).

El programa tomó después varios nombres más y se emitió por varias otras cadenas radiales. El Granero de la Esquina, Las Aventuras de Montecristo, El Hotel Bochinche, fueron algunos de esos exitosos nombres.

 

Los Tolimenses

Los Tolimenses, Emeterio y Felipe

Interpretes, humoristas

En 1951, cuando todavía la radio era ese intruso misterioso que llegaba a cada hogar, se empezó a escuchar la voz de dos jóvenes que con tiple y guitarra ponían humor a todas esas situaciones que llenaban la vida cotidiana de los colombianos. Se trataba de Lizardo Díaz y Jorge Ezequiel Ramírez.

Sus picarescas representaciones del típico campesino tolimense, su forma de hablar y de vestir y su estilo al interpretar la música folclórica del interior, les fueron abriendo el paso a los micrófonos de las emisoras del país.

En 1953 el público les dio el primer reconocimiento a su labor artística, al otorgarles el primer premio en el Concurso Nacional la Tierra Mía, transmitido por Caracol.

Luego de un recorrido por las principales regiones del país, abandonaron el medio sonoro para mostrar su imagen en el programa inaugural de la Televisora Nacional. Fue allí donde precisamente, Álvaro Monroy Guzmán los bautizó como Emeterio y Felipe, un par de campesinos del Tolima Grande, que combinan música y humor.

A partir de ese momento se convirtieron en el primer dueto cómico musical de Colombia. Sus apariciones en programas como La tienda de Los Tolimenses, Estampas colombianas, Embajadores de la música colombiana, entre otros, se fueron haciendo comunes en la pantalla chica.

 

Los Chaparrines

Son ídolos populares, pero se toman su profesión muy en serio. Alrededor de ellos se mueven millones de seres angustiados, estresados y ávidos de alegría que quieren hacerse la vida más amable.

Hace 72 años, una familia de cómicos ecuatorianos llegó a Colombia con su espectáculo circense. José Saquicelas era el payaso del elenco, su esposa era la trapecista, y sus hijos se desempeñaban como aprendices de ese pequeño gran mundo que se agitaba bajo la carpa.

La acogida y el cariño que encontraron en una tierra extraña fue el mayor aliciente para quedarse. La meta era montar un show propio, de corte popular, y con amplia difusión.

Por la baja estatura de sus integrantes, les decían chaparros, y ellos en honor a ese reconocimiento, se autodenominaron Víctor, Mario y Augusto, Los Chaparrines. Comenzaron así los hermanos Saquicela a conservar la tradición.

Además de su calidad artística, contaron con suerte en las emisoras nacionales y su fama se difundió por todos los sectores. Junto con Montecristo y Everth Castro, Los Chaparrines se peleaban el dial y la audiencia de la una de la tarde. Los libretos de Enrique, el menor, eran el alma del elenco.

Personajes como Mamerto, Juanito, y el maestro Lechuga se abrieron paso haciendo reír a todos los hogares. Sonrisa que a pesar de las adversidades se ha mantenido. El payaso murió atropellado por un vehículo, la trapecista, de un coma diabético, Víctor en un accidente, y Mario y Augusto, por enfermedad.

 

El negro del arbolito

El humor, la risa y la alegría no tienen fronteras y hacen amigos con facilidad. El caleño Víctor Londoño se inició en el programa televisivo Operación Ja Ja y se destacó como El negro del arbolito.

A este personaje le regalaron un árbol en brote, y los vecinos le dijeron que si sembraba un árbol en el jardín de su casa sin permiso, lo multarían y lo meterían a la cárcel.

Por eso comenzó a tramitar el permiso para sembrarlo, pero dio con una oficina de empleados públicos que le exigieron certificado de nacimiento de la semilla, carta de recomendación del Incora, del ministerio de Agricultura, etc. Cuando reunía los requisitos, le pedían otro y le decían: Vuelva de aquí a ocho días. En total le exigieron 107 documentos, y cuando el arbolito tenía más de dos metros de alto le dieron la licencia pero ya no tenía donde sembrarlo.

Su reconocida vena humorística lo cotizó en los mejores centros artísticos de la ciudad, de donde saltó a la fama internacional. Hoy tiene su empresa de humor en Venezuela, donde está radicado, pero viaja con frecuencia a Cali y Nueva York para deleitar a ese público que no lo olvida.

 

El negro Palomino

Con melanina Pero quizás el más representativo y folclórico de los humoristas de la región, fue el Negro Palomino.

Es un negro de pelo quieto, color caoba tono 46, aguado, pasado de melanina, nacido en Tuluá, paisano del negro Asprilla y del Negro Cruz, porque según dice, en todas partes hay gorilas.

Llegó a Cali como mecánico de los talleres del departamento, luego pasó a patrullero vial, y finalmente ingresó al mundo del humor.

Su primera presentación la hizo en el Hotel Aristi en la fiesta del locutor, y ese fue su trampolín para ser inicialista en Operación Ja Ja, hoy Sábados Felices.

Todo en su casa es negro. Azabache su perro, el televisor, el equipo, el teléfono, la Virgen, y la biblioteca son negras. Su esposa y sus tres hijos son morochos. Inicialmente no cobraba, pero a medida que se fue cotizando comenzó a poner tarifas. Y las elevó cuando vino a buscarlo para una entrevista Amparo Peláez, fue la primera que le hicieron en su vida. En esa época cobró 10 mil pesos la noche.

 

La nena Jiménez.

Rosa Helena Jiménez Ochoa de Chavarriaga, más conocida como La Nena Jiménez  nació el 15 de septiembre de 1929  y falleció el 19 de octubre de 2011.

​Fue una humorista colombiana que se especializó en los chistes o cuentos de humor “picante” o con contenido obsceno (en Colombia llamados “chistes verdes”).

Su carrera comenzó en la radio. En 1968 le ofrecieron hacer una grabación para Discos Fuentes, que se extravió, pero una copia clandestina se filtró al público.

La humorista ganó una enorme popularidad y en 1974 volvió a ser contratada por la disquera, editando Chistes de color, que por su popularidad entre los marineros llegó a ser conocido en varias partes del mundo. A pesar de su buen humor ante el público, en su vida privada era una persona de muy malgenio y fuerte carácter.

​la Nena Jiménez  grabado más de 25 casetes y se presentó aparte de su país natal, en Nueva York, Miami, Canadá, Inglaterra, España, Santo Domingo, Ecuador, Venezuela, Panamá, Chile y la República Dominicana. Hizo presentaciones  en programas como El Show de Cristina, Sábado Gigante y Don Francisco Presenta.

La humorista falleció por causa de diversas complicaciones derivadas de un Mal de Alzheimer que finalmente acabaron con su vida en un hospital de Chía el 19 de octubre de 2011 a los 82 años.