Recordar es vivir

La nostalgia de las costumbres  y tradiciones perdidas

Los avances de la tecnología y el desmesurado e inevitable crecimiento global del internet, han traído como consecuencia una serie de cambios a todos los pueblos del mundo, es tanto el adelanto de la ciencia que no existe un lugar de la tierra por muy recóndito que sea, en donde no lleguen sus tentáculos.

Y no es que uno esté en desacuerdo con los  desarrollos científicos, por el contrario nos parecen sensacionales, gracias a ellos es que muchos de ustedes están escuchándonos por Real Audio y fuera de Buga, en cualquier lugar del mundo.

Lo que no podemos compartir es que contaminen y avasallen, que intervengan en la sencillez de la cotidianidad haciéndonos la vida más complicada, nada más observen nuestra niñez comarcal, quienes en su vulnerada inocencia ya no quieren jugar las rondas infantiles con las que muchos de nosotros alcanzamos a divertirnos sanamente, jugar al ‘escondido’, a ‘la lleva’, una cantidad de pasatiempos fabulosos, con los que en nuestra despreocupada infancia nos deleitábamos.

Qué bonito hubiera sido que la tecnología no hubiese llegado de la forma arrolladora que lo hizo, lo más triste es que nosotros mismos nos encargamos de archivar ciertas sanas costumbres, para darle cabida a fantasías efímeras que dizque nos facilitan la vida.

acaso no era un mejor detalle redactar una carta con nuestro puño y letra que escribirla a los correos electrónicos, hoy si el internet no funciona o no tenemos un Smartphone  entonces no nos comunicamos con nuestros seres amados, ahora llamar por teléfono celular no es lo ‘play’ o lo ‘in’, actualmente lo que está de moda es comunicarnos a través de los mensajes de texto desde estos innovadores aparaticos, sin darnos cuenta nos convertimos en unos autómatas sin identidad que simplemente nos dejamos llevar por lo que la ciencia y la moda nos impongan.

Con el paso del tiempo muchas son las cosas que necesariamente cambian, queramos o no.

Cambian nuestras tradiciones.

Cambian nuestras costumbres más personales

Cambia nuestro entorno

Cambian nuestros vicios, manías caprichos o aficiones.

Y en medio de tanto cambio, cambiamos nosotros, bueno nos cambia el tiempo con su paso inexorable sobre nuestra frágil humanidad.

Poco a poco vamos perdiendo las tradiciones más queridas, esos desfiles del día de la madre, con la presencia de los colegios, el clero y las autoridades municipales quedaron en el olvido.

El carnaval de los reyes magos con su cabalgata desde la loma de la cruz, quedó en el olvido.

Hasta los entierros cambiaron, antes eran con gran pompa y para sepultar a un infante se hacía todo un montaje artístico, con guirnaldas y cintas debajo de las cuales era llevado el féretro del menor.

Antes eran muy comunes las visitas sociales. Los amigos se visitaban con mucha frecuencia y llevaban un presente, compartían  un refrigerio y se hablaba, se conversaba; hoy los chats acabaron con esa bella tradición.

Y son muchas las tradiciones que se acabaron y que solo nos queda…Recordar.

Pero también hemos cambiado nosotros, el legado de costumbres de nuestros mayores ya hoy son anticuadas…Nuestra forma de vestir, nuestro lenguaje, perdimos las normas mínimas de urbanidad.

La costumbre de llegar a casa a las12 en punto para almorzar quedo en el olvido.

La costumbre de andar decentemente vestido se acabo, hoy la moda nos impone cosas como colocarse un elegante vestido con tenis o zapatillas y esto aplica para hombres y mujeres, usted las ve, con tremendo vestido y unos tenis o Convers sucios y resquebrajados, pero eso es lo que se impone hoy, eso de vestirse con zapatos de material… los Corona, eso es horroroso hoy día.

Antes las casas eran construidas pensando en una gran familia, eran enormes, con 6 o 7 alcobas, patio de matas y solar, eran altísimas y los espacios muy amplios. En el solar había palos de mango, aguacate, nísperos, almendros y tremenda huerta; hoy en las casas modernas solo cabe un bonsái.

Se acabaron los antiguos y románticos mosaicos de los pisos, tenían formas y colores muy vistosos, hay que recordar la fábrica de mosaicos Buga, que funcionaba en la parte baja de la emisora y era también de propiedad de don Ramón Antonio Azcarate.

Hoy día solo hay cerámica italiana, porcelanato y otra variedad de materiales con características y posibilidades insospechadas.

Los cielorrasos eran de caña, boñiga y cal. Los abovedados más sofisticados eran en una tablilla llamada peinemono.

La ducha era un cuartito de 1.50 por 1.50 con un tubo que proporcionaba un chorro de agua con una gran presión.

En todas las casas el lavamanos estaba al pie del comedor.

Casi todas las casas tenían alguna ave de corral, pollos, gallinas, patos, algunos tenían bimbos.

Las costumbres gastronómicas están en vía de extinción… los sancochos de gallina en fogón de leña los hacen en muy pocas casas, no hay donde, no existe el solar, o lo hacen en la calle o lo compran. O lo hacen en la estufa de gas y le echan esencia de humo y ya.

Ya no hay Cenaderos, se acuerdan de ellos…cenaderos…hoy solo hay restaurantes con un menú generalizado: chuleta de cerdo o pollo, filete de pollo o de carne, churrasco, punta de anca, bistec, carne ahumada con químicos. Y los otros que pululan… comidas rápidas… sobreviven algunas fritangas, las de fogón de leña, los de la paila negra…porque ya las fritangas modernas tienen estufa de gas, las empanadas las hacen con molde y en serie y la otra moda…las salchipapas o salchi calle, por toda parte hay venta de salchipapas, desde 2000 pesos y las únicas que han sobrevivido: las arepas, también hay venta de arepas por toda la ciudad.

Todavía hay sitios para juegos de mesa y billares, han logrado sobrevivir en medio de los casinos modernos.

Los sitios de vida licenciosa también han ido desapareciendo el sistema personalizado se está imponiendo.

Las antiguas peluquerías están desapareciendo con sus dueños. Hoy están de moda las barberías de lujo.

Las tiendas se sostienen, pero los almacenes de minicadena, los que venden más barato porque son marcas propias, están poniendo en apuros a muchas tiendas de barrio, que de no ser por el fiado, ya hubieran desaparecido.

Los teléfonos fijos también han entrado en crisis entre otras cosas por los problemas económicos de las empresas. La telefonía celular y la internet acabaron con empresas como Telecom…

En aquellos días en que las letras de la mayoría de las canciones, incluidos muchos vallenatos, tenían sentido y expresaban nobles y hermosos sentimientos, se solían encontrar verdaderas crónicas cantadas llenas de costumbrismo que adentraban al oyente en ambientes mágicos de su propia existencia.

Esa especie de nostalgia que hoy acompaña a muchas personas adultas que vivieron esa época gloriosa de la poesía y costumbres cantadas, es la que hace recordar cuando se vivía no solo digna, sino desprevenidamente. Era un mundo que, sin estar globalizado y tecnificado como hoy, daba buenas oportunidades para sentirse feliz y vivir a plenitud.

 

Heredar de los mayores el amor por la tierra que nos vio nacer es una de las cosas que más marcan la vida de una persona, porque amar al pueblo donde nacimos denota un alto grado de identidad y nobleza de parte del que siente ese sentimiento.

Si además de amar a tu pueblo te preocupas por averiguar sus costumbres y tradiciones y además te propones que se practiquen y preserven, te da una dimensión de mayor jerarquía ante tu comunidad pues fungirás como cultor de lo propio, de lo terrígena.

En esta era de las comunicaciones donde Internet marca la tendencia globalizante que homogeniza el pensamiento y promueve el unimismo, donde pueblos y personas pierden su identidad y su cultura vernácula para asumir la corriente impuesta por los centros de poder mundial, se hace perentorio salir a defender esa bella costumbre de antaño, de defender y preservar lo terrígena, de incentivar a las nuevas generaciones a que resignifiquen su propia cultura, su historia, sus costumbres y tradiciones.

Los padres, la familia entera, la escuela, el colegio, en fin, todas las instancias que inciden sobre la educación y formación de nuestros muchachos deben preocuparse por este aspecto y de seguro que el producto final será un joven formado en valores ciudadanos y apto para una convivencia pacífica en sociedad.

Será un ciudadano que brindará ejemplo de comportamiento y velará por los bienes públicos, y se preocupará porque su pueblo sea culto y agradable; será un individuo que cuidará su medio ambiente y se distinguirá por el uso de buenas prácticas ciudadanas; será un miembro de su comunidad con sentido de pertenencia y conocimiento de lo propio; será recto en el cumplimiento de sus deberes y cumplidor de su palabra.

Quienes se nutren de un ambiente de costumbres, tradiciones y culturas ancestrales son personas respetuosas y cumplidoras de sus deberes, por tanto defienden el patrimonio tangible e intangible del colectivo; son personas que por el amor a su tierra critican o aplauden las obras o iniciativas gubernamentales que afectan a su pueblo, son personas que reclaman los derechos del colectivo, son personas enteradas de los sucesos que afectan a su comunidad y, por lo tanto, con opinión propia sobre los mismos.

Son personas que opinan y actúan sin el cálculo egoísta de aplaudir todo lo que hace el mandatario local por ser de su grupo político o porque espera un contrato o un empleo, estas personas jamás hacen parte del comité de aplausos que halagan y adulan al mandatario local.

Antes por el contrario, guardan su independencia de pensamiento y asumen actitudes críticas ante los desafueros de los políticos que medran del erario de los pueblos.

Ser educado en esos valores que cultivaron nuestros mayores debería ser preocupación de todos, tarea de todos ya que así se garantizaría la defensa de lo propio, la identidad con nuestras costumbres y tradiciones lo que a la postre se convertiría en el escudo protector que defendería a los pueblos de aberraciones sociales como la droga y otros males modernos que destruyen las comunidades que no han sabido mantener y defender sus propias tradiciones y cultura.

Naturalmente que se requiere de un gran esfuerzo colectivo que incentive estas prácticas, las cuales deben comenzar por el rescate de las fiestas patronales locales, la difusión de costumbres y tradiciones perdidas, el rescate de ese lenguaje coloquial de los pueblos, los dichos y refranes de nuestros ancianos, la investigación, codificación y difusión de la historiografía de la localidad, el reconocimiento de sus vecinos y familia, y tantas otras cosas sencillas y bellas que practicaron nuestros mayores y que hemos despreciado y abandonado por tanto tiempo.

Criarse en un ambiente de tradiciones y costumbres de nuestros mayores dan la posibilidad,  cuando  toca ser administradores de los bienes públicos, de ser personas honestas y preocupadas por el bien común, pues temen perder el afecto y la consideración de sus coterráneos y sobre todo le produce pavor mancillar el honor de su familia, por tanto se cuidan de dar un paso en falso, un desliz que macule su núcleo familiar y social.

Por eso es importante apoyar instituciones como La Casa de la Cultura, La Academia de Historia, las bibliotecas y  museos.

Bien valdría la pena recuperar muchas costumbres perdidas, sobre todo esas que por muy viejas que sean siguen marcando derroteros de normas de vida y buena conducta.

Los valores son los valores. La humanidad lo agradecería. Entre tanto se puede decir con toda confianza y sin el menor asomo de vergüenza que “Mejor  seguir con las costumbres perdidas…”.

En el próximo cumplimiento de nuestro deber ciudadano de elegir mandatarios locales, debemos ser cuidadosos al escoger a la persona que regirá los destinos de nuestros municipios y ojalá y sin cálculos politiqueros escojamos una persona que de verdad ame a nuestro pueblo.

Canciones para colocar: Costumbres perdidas hermanos Zuleta. Piensa en las cosas perdidas. Gigliola Cinquetti