Recordar es vivir

Hoy para iniciar vamos a recordar aquellos diciembres que nunca volverán…

En cuanto a la navidad si cabe la frase: Como han cambiando los tiempos.

La víspera de la navidad antes era muy distinta.

En las casas que en ese entonces si tenían solar, desde julio se ponían a engordar las gallinas, pollos y pavos que se iban a consumir en diciembre.

En otras hasta el marranito lo compraban en noviembre para engordar.

Para esta época nuestros padres encargaban el musgo y la melena a los campesinos de la zona montañosa, para armar el pesebre y el árbol de navidad.

El pesebre era muy natural, las figuras eran generosamente grandes al igual que el pesebre, que por lo general ocupaba toda una habitación.

El árbol de navidad requería ir a conseguirlo al derrumbado, a la loma de la cruz, al tablazo, a majahierro, etc. Uno buscaba el arbolito seco o chamizo de acuerdo al tamaño que lo necesitara.

Después de traer el chamizo, se enterraba en un tarro con arena y piedras, luego venia la decoración, en algunos casos se cubría con algodón, se llenaba de guirnaldas de colores y las bolas eran de un vidrio muy delicado, no existían las mallas ni las flores artificiales.

La iluminación era con bombillos de 110 voltios  por 15 vatios que se utilizaban para las lamparitas, el árbol que mas tenia no superaba los 15.

Los adornos de la casa eran confeccionados en icopor y por lo general eran campanas, botas, bastones, cabritos, herraduras, estrellas y papa Noel.

En los alares de las casas se colocaban bombillos de 110 voltios por 25 y 30 vatios.

Algunas cuadras eran adornadas con serpentinas de plástico y se pintaban los sardineles.

Además de estos adornos se acostumbraba conseguir troncos de leña para cubrirlos de escarcha, melena y  piñuelas.

A muchos nos tocó ayudar a fabricar las velas con parafina, eran grandes, se hacían de cartón y se debían cubrir con la parafina derretida de otras velas.

Era la época de las radiolas, del tocadiscos, del LP, de los  discos de 45 RPM y hasta el de 78

Apenas estaba saliendo los 14 cañonazos.

 

En ese entonces las vitrinas de los establecimientos comerciales eran adornas magníficamente  con motivos navideños, muchos almacenes hacían pesebres y armaban su arbolito.

Los griles y bares cubrían el piso con aserrín para facilitar el baile de los clientes.

Los centros sociales y clubes hacían la fiesta de Navidad y San Silvestre.

Era casi obligación estrenar el 24 y el 31 por muy humilde que fuera la familia, siempre tenían para el estreno de navidad. La gente ahorraba para tener ropa nueva, una buena cena y al menos una botella de licor para celebrar.

Las rifas han existido desde la época de Jesucristo.

Siempre para estas épocas ofrecían rifas muy curiosas: 4 gallinas, un racimo de plátanos, papas y hasta 2 garrafas de aguardiente.

Se acuerdan del arbolito de las rifas. El arbolito que estaba estampado en un cartón, lleno de bolitas marcadas, uno levantaba el cartoncito y le aparecía el precio a pagar al final en la parte superior estaba el numero del ganador.

En cuanto a licores el aguardiente era el preferido.

Pero también existían las cervezas: La Dorada, La Pola, la Maltina, Karla, Costeñita, Clausen, Pilsen Cervunion.

Y como complemento de los licores, eran muy populares las mistelas, los vinos de la Casa Sugrañes y por supuesto no podía faltar el aguardiente pirata, ojo pirata no adulterado. Era pirata porque era fabricado a escondidas, lo hacían en rústicos alambiques. Era tal el ingenio que para disimular el olor del anís que emanaban, acostumbraban quemar llantas viejas o hacer fogatas para camuflar el olor y así despistar a los “espías” de las rentas y la alcaldía, que cobraban multas a quien sorprendían destilando aguardiente.

El 24 de diciembre había misa de gallo a las 12 de la noche. O las 11:00 y terminaba a las 12 con repique de campanas, entrega de detalles, abrazos y hasta brindis.

Será que este año podremos revivir esa tradición…

Los oyentes que quieran asistir a una misa de gallo el 24 de diciembre que nos llamen  o nos envían su mensaje por el WhatsApp 315 432 00 02. O por el Facebook de la emisora.

Recordar es vivir…